Nuestro agosto festivo

A lo largo, pues, de todo el mes de agosto hay algún punto del  territorio al que acudir. Con los consabidos fuegos artificiales,  concursos deportivos, juegos infantiles, paella gigante, batalla del  agua, fiesta ibicenca, carrozas, exposiciones, celebraciones  gastronómicas, misas con bendiciones, pasacalles de la Banda con las  Damas y Reinas de las fiestas, procesiones de la Virgen, el Cristo y los  santos… y grandes verbenas nocturnas, con actuaciones variadas de  conjuntos musicales. Pues, prácticamente, cada uno de los núcleos  urbanos tiene su pequeña iglesia o su ermita; aunque, como es lógico,  los actos más multitudinarios tengan lugar en el pueblo de Cortes. Así  ocurre, con la proclamación de la Musa de la Música y de la Reina de las  Fiestas y su Corte de Honor. También con la “Bendición del Pan Bendito”  (misa del mediodía del 15 de agosto) y la procesión -al atardecer- de  la “Virgen Dormida” o “de Agosto”; hermosamente vestida de túnica azul,  enjoyada y recostada en un lecho. Lo mismo que el impresionante desfile  nocturno de “Los costaleros del Cristo de la Vida”, al atardecer del día  16.

Empezando el año, se sigue manteniendo una cierta tradición de Reyes  Magos; aunque es conocido, el gran descenso del número de niños en los  pueblos del interior. Pero es compensado por las Hogueras de San Antón;  que, sin ser excesivamente grandes, se reparten por los rincones del  callejero y las aldeas. Destacando -en el casco urbano- la de la propia  Plaza de la Iglesia y, por el especial hermanamiento que provoca, la de  la plaza de Ruaya. Motivo de encuentro vecinal y, sobre todo, de cena  con embutidos y carnes asadas a la brasa. Como no podía ser menos en un  territorio tan forestal.

“Mayos” y “copletas” son un acto de pasacalle con cantos de voces  populares, a una hora entre dos luces, que rompen el silencio del lugar;  aún mantenidos por un esforzado grupo de convecinos.